AGENCIA LACANIANA DE PRENSA
París, jueves 15 de noviembre de 2001

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- El Sr. GREEN HABLA DE JACQUES LACAN
- PARA LA PSIQUIATRÍA por Sophie Bialek
- COGNITIVISMO Y PSICOANÁLISIS, por Eric Laurent
- CRÓNICA DE CINE, por Anne-Sophie Janus
- CRÓNICA DE NEW YORK, par Julia Richards
- CHRISTIAN JAMBET SOBRE LA JIHAD, par Anaelle Lebovits
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El Sr.GREEN HABLA DE JACQUES LACAN

París, 15 de noviembre (ALP) – Correspondencia de la Agencia. Sesión de apertura del Congreso SNC, consagrado a los "años Lacan", el 13 de noviembre. El Sr. André Green se presenta como "la oposición de Su Majestad". Del mismo modo, hizo conocer su rechazo a "servir la sopa a los lacanianos".

Esta convocatoria del objeto oral al final de su exposición fue conforme al contenido de esta, que consistió en una serie de juicios de gusto. Así el público fue informado por el Sr. Green que este gustaba de almorzar con Lacan en un tête à tête en los años 60, que por el contrario no apreciaba el tono con el cual Lacan le pedía a Serge Leclaire que borrara el pizarrón, etc. La tonalidad general de esta exposición puede ser calificada de atrabiliaria.

El orador reconoció lealmente que su gusto no era compartido, y que Jacques Lacan era cada vez más leído y apreciado en las Sociedades miembros de la Asociación Psicoanalítica Internacional. Agregó: "El éxito no quiere decir nada". Se refirió a sus colegas que cometían el error de leer demasiado a Lacan: "América latina es gran consumidora de sistemas psicoanalíticos. He visto sociedades psicoanalíticas pasar de Freud a Klein, luego a Bion, luego a Kohut, luego a Lacan como sistema de referencia".

La ALP consentirá al Sr. Green un derecho a réplica si este desea rectificar o completar nuestro despacho.

PARA LA PSIQUIATRÍA

París, 15 de nov. (ALP) – Sophie Bialek, miembro de la ECF, nos comunica el texto de la carta que dirigió a "La Lettre de Psychiatrie Francaise": "En su editorial de septiembre de 2001, Christian Vasseur llama con justeza, a "una verdadera reorganización, en profundidad, de la psiquiatría y de la salud mental". Anhela "recomenzar para ello con el espíritu de debate y de elaboración que conoció la psiquiatría francesa en el curso de su historia científica." Los señalamientos que les presento hoy se inscriben resueltamente en esta perspectiva.

Me parece, en efecto, que las dificultades con las que nos encontramos desde hace algún tiempo con los poderes públicos, de lo que vuestra publicación se hace eco regularmente, proceden en el fondo, de un punto de desconocimiento en el seno de la corriente de la psiquiatría institucional francesa. Christian Vasseur señala que "la psiquiatría, se apoya desde el origen en un acercamiento psicodinámico de los fenómenos mentales. Se impuso como especialidad médica autónoma, que la separación de la neurología y de la psiquiatría, en 1968, puso en acto. Incluso el descubrimiento de los psicotrópicos en 1952 no cuestionó esta evolución: solo hubo un decaimiento en los avances de la psicoterapia institucional, el tiempo necesario para integrar estos nuevos instrumentos". Le confieso no suscribir unánimemente esta concepción y me explico.

¿No podríamos en efecto considerar, por ejemplo, que la reintegración de la psiquiatría en el seno de la medicina científica bajo la égida de las neurociencias, operada en los años 80 (supresión del concurso de internado en los hospitales psiquiátricos, integración de la psiquiatría en el cursus médico a título de una especialidad como otras), habrá marcado, por el contrario, la desaparición de este estatuto de "especialidad autónoma" conquistada en el 68? Tal es, en todo caso, mi punto de vista.

Además, no me parece que deba descuidarse el hecho que constituye, en mi opinión, el contexto histórico de esta reforma de los años 80: la promoción del DSMIII, correlativa de una toma de poder de la psiquiatría biológica en detrimento del psicoanálisis. Que los psiquiatras franceses, fuertes por su tradición clínica, su fidelidad a los padres fundadores de la política de sector, incluso, para nombrar entre ellos a un cierto J. Lacan, hayan podido considerarse un tiempo (¿incluso se consideran aún?) al abrigo de las consecuencias de esta mutación, procede a mi juicio de una cierta ceguera. Aquello de lo que estamos en posición de constatar plenamente las consecuencias. En efecto, a qué asistimos, especialmente desde el comienzo de los años 90, sino al ascenso en potencia de una clínica unificada de la depresión, correlativa a una sistematización galopante de las prescripciones de antidepresivos, que puede constatarse de ahora en adelante, en todos los sectores de ejercicio de nuestra disciplina.

Francia, primera consumidora mundial de psicotrópicos, el Prozac, tercer medicamento más prescrito en Francia, todas las especialidades confundidas, seguida de muy cerca por el Deroxat: he aquí un balance bien triste.

Los defensores de la psicoterapia institucional han ciertamente "integrado" este nuevo instrumento que son los psicotrópicos, pero ¿en qué lugar? La cosa permanece, al día de hoy, sorprendentemente velada. Ningún saber ha sido jamás elaborado, por ellos, sobre este tema. Así, la psiquiatría institucional abandonó a la psiquiatría biológica la responsabilidad exclusiva de establecer y de dictar el uso de los psicotrópicos y de imponer una clínica del medicamento, de la cual el Estado Depresivo Mayor constituye, por el momento, la inepta transformación. De este modo, la psiquiatría institucional se consagra, en el campo inducido por un dinamismo farmacéutico descontrolado, a no funcionar más que como asistencia social. Sin embargo, ¿quién mejor que la psiquiatría podría hoy apreciar los estragos de una política de salud mental, dictada de ahora en más por el imperativo contemporáneo del bienestar? ¿Quién mejor que ella, podría testimoniar del futuro de ese sujeto psicótico que históricamente tiene a su cargo, en este momento que uno de mis colegas llamaba con acierto, de la psiquiatría cosmética? "Está mejor, sonríe", anunciaba hace poco un psiquiatra a los familiares, al ser interpelado, con respecto a un paciente psicótico tratado con antidepresivos desde hacía 8 días...¿Cómo concibe el psiquiatra el porvenir de su misión? ¿Ocupándose en hacer un lifting del humor?

La psiquiatría francesa no entrará en el tercer milenio sino al precio de restaurar una clínica diferencial de las psicosis, contrariando las derivas actuales, promoviendo un uso razonado de los psicotrópicos. El establecimiento de esta clínica diferencial supone, como algo previo, que se resitúe en ella, en su justo lugar, el afecto depresivo. Lo que no sería sin consecuencias para volver a tomar en cuenta el lugar de la hospitalización en el sistema. En efecto, ocurre que, cada vez más, las duraciones de las internaciones están calcadas del tiempo de acción de los antidepresivos. "Me dicen que le prescriben un tratamiento que tarda tres semanas antes de ser eficaz. ¿Por qué no esperan para ver lo que ocurre?", se preguntaba recientemente la esposa de un paciente paranoico, rehospitalizado luego de un intento de suicidio realizado tres días después de su externación de un hospital general, al final de tres semanas de tratamiento con antidepresivos. Un testimonio entre otros que recojo cotidianamente en mi práctica.

A falta de un abordaje clínicamente fundado de nuestras prácticas, incluida la psicoterapéutica, la psiquiatría quedará librada a la lógica contable del amo moderno, sin otra objeción a oponerle que una protesta humanista que tendrá muy poco peso. Esto se refiere ante todo a la responsabilidad de los psiquiatras mismos".

COGNITIVISMO Y PSICOANÁLISIS

París, 11 de nov (ALP) – La idea según la cual el sujeto humano y su mente, pueden reducirse a un aparato de adaptación al mundo, es una doctrina que supone muchas falsas evidencias. Vuelve difícil de situar aquello que pertenece al rechazo del mundo o de la reserva mental. Implica el presupuesto de que el sujeto humano, puesto en presencia de su interés, variante puritana del bien, se adapta espontáneamente a él. Basta que este presupuesto se emancipe de manera laica de la idea del mal, que se olviden los problemas que reservaba la "acracia" a Aristóteles, y que en fin se quiera "científicamente dar cuenta de los contenidos de conciencia del sujeto, para que la tontería sea completa.

Es esto lo que ridiculiza los ensayos de psicología del terrorista o del espía "durmiente", término admitido en inglés en los años 50, señala William Safire en una crónica del 12 de noviembre. El francés prefiere la metáfora de los "topos", de tradición más soñadora. La CIA, que comparte los presupuestos psicológicos universitarios del conductismo bajo la forma cognitivista, se fía de sus detectores de mentiras para sondear los corazones y las almas de sus agentes. Es así como la presencia en su seno de topos de alto nivel como Aldrich Ames no le fue revelado sino por la destrucción de la democracia rusa. ¡Completa sorpresa! La confusión de la que daban testimonio los comentarios que siguieron anunciaba los problemas actuales.

El caso de Mohamed Atta y sus amigos, escapando a la detección a pesar del refinamiento técnico de los satélites y de las escuchas, plantea problemas difíciles a esta psicología "científica". ¿Cómo familias egipcias han podido conocer el occidente, sus costumbres, sus modos de hacer, desde hace tres generaciones, luego encontrar su lugar en la sociedad técnica, para finalmente rechazarla? ¿Por qué sus hijos, sostenidos por la ambición familiar más declarada, eligen segregarse de esta sociedad con una tal determinación, eligiendo la muerte, sin dejar notar nada de ello?

Aconsejamos releer, con Freud que lo apreciaba tanto, a Dostoievsky, que supo agregar al catálogo de las pasiones shakesperianas, la descripción de la gran pasión nihilista. Los lectores de la ALP han leído ya la Carta de Jacques-Alain Miller fechada el 19 de septiembre de 2001, titulada "La ternura de los terroristas". Sin duda debe distinguirse el suicidio nihilista y el suicidio místico de aquel que se aniquila en la creencia de paraísos embriagadores. No podemos negar que la reserva mental de quien se prepara eficazmente es un objeto digno de estudio. Cómo no considerar con Freud y Lacan que la verdad del sujeto se manifiesta ante todo en la mentira. La disciplina psicoanalítica no se inscribe a continuación de la confesión como lo creyó en un tiempo Michel Foucault. Si se quiere ponerla en relación con un dispositivo religioso de origen católico, vale más inscribirla en el lugar reservado por la "restricción mental característica del humanismo cristiano y que tanto se ha reprochado a los admirables moralistas que eran los Jesuitas por haber codificado el uso". (Lacan)

¿Qué nos enseña por lo tanto, el acercamiento cognitivo de la mentira y cómo nos orienta en el misterio del "prójimo?" Daniel Dennett, eminente profesor de "cognitive studies" está en París durante esta semana para dar las "Conferencias Jean Nicod". Es una ocasión para escucharlo, recordándonos lo que escribía hace diez años en su libro "La conciencia explicada", muy bien traducido por Pacal Engel: "Mi optimismo ingenuo me empuja a suponer que las respuestas que deberíamos aportar, en el plano ontológico, con respecto a los resultados de la ficción no plantean el menor problema filosófico profundo: la ficción es ficción; no hay Sherlock Holmes". En nuestros tiempos difíciles donde el optimismo ingenuo no está de moda, podría ocurrir que sea la conciencia la que no plantee ningún problema profundo y que las ficciones llamadas Ames, Atta, o Romand (cf. el film "El empleo del tiempo" que acaba de salir), conduzcan a plantearnos preguntas vitales sobre la creencia en el Otro en que se sostiene el sujeto en su mundo.

CRÓNICA DE CINE

París, 21 de oct.(ALP) ¿Nada visto en Hiroshima? "H Story", de Nobuhiro Suwa.

En nuestros días, un equipo de cine conducido por un realizador japonés (Nobuhiro Suwa, en el papel de sí mismo) abre en vano la realización de una remake de "Hiroshima mon amour". El rodaje termina prematuramente, este proyecto no verá la luz. Por esta incapacidad para decir y mostrar Hiroshima – ciudad natal del realizador – nace "H Story", "work in progress" levantada sobre las ruinas de un film nunca terminado. "H Story" se articula en dos tiempos, el "making of" del rodaje interrumpido y la salida salvadora.

La primera parte de "H Story" toma la forma de un premontaje rudimentario, a la que se les yuxtaponen las avalanchas del remake. Planos-secuencias largos se continúan, limitados por esbozos mudos, variaciones de luz y de puesta a punto, pizarras y anuncios. Estos bloques –unidades de acción, de lugar y de tiempo – se engranan impasiblemente y son en ocasiones, introducidos por fotografías en blanco y negro extraídas del film de Alain Resnais. Beatrice (Beatrice Dalle) tiene el papel de Emmanuelle Riva. Comprometida en un peligroso cuerpo a cuerpo con su texto (el texto original de Marguerite Duras), multiplica confusiones y agujeros de memoria. Ella misma confiesa que no sabe ya lo que dice. A fuerza de repeticiones, se vuelve sorda a las palabras del texto, insensible a su sentido. Ya aislada lingüísticamente amenaza con volverse extranjera a su propia lengua.

A medio camino, "H Story bascula, Una secuencia bisagra plantea directamente la cuestión del olvido y extrae al film de un impasse seguro. Al término de una larga noche de rodaje, Beatrice está destruida, físicamente y moralmente; no sabe más, no puede decir ya la primera línea de su texto: "Es horrible, comienzo a no recordarte".

"Hiroshima mon amour" es por lo tanto, olvidada, el peso del recuerdo de este film se evacua. Puede así emprenderse un verdadero diálogo con la ciudad. Beatrice, que de costumbre, no deja jamás su hotel, se aventura a la calle. La cámara no filmaba hasta ahora sino planos muy cercanos, extrayendo los rostros y los cuerpos de su entorno. Ahora retrocede, y nos muestra a la joven mujer, reconciliada consigo misma, descubrir y vivir Hiroshima.

"H Story", film híbrido y experimental, se realiza en la fuerza motriz del olvido.

París, 5 de nov (ALP) – De Agua y de Fuego: "The Deep End", de David Siegel y Scott McGehee.

Margaret deplora las malas compañías de su hijo. Espera sustraerlo del encanto nefasto de Reese, amante de la adolescencia y propietario crápula de un night club. El film se abre con la confrontación de la madre y del seductor. Conducida a la antecámara del "Deep End", Margaret espera encontrar a Reese. Se abre una puerta, y la luz del día se precipita allí. Sobreexpuesta y cegada, Margaret lleva la mano a sus ojos. Esta súbita iluminación de la imagen enciende la mecha narrativa e inicia una reacción en cadena de una hora cuarenta.

Madre de familia apacible y devota, trastornada por acontecimientos de los que no logra captar el alcance, Margaret se sacude. Se sumerge en las aguas turbulentas del crimen y llega casi a estrellarse sobre un montón de arrecifes para proteger a su hijo. Atizada por el amor maternal, se descubre un temple de acero. Llevada y traída por poderosas corrientes, logra rebotar en cada episodio dramático, deslizarse en cada incidente hasta el desenlace.

Una mirada metálica con una frialdad y una rudeza corrosivas; pupilas azul gélido, brazas ardientes de las que surge una determinación ciega; un rostro de una palidez espectral que realza una resplandeciente cabellera rojiza: en Margaret se fusionan los opuestos. Límpida y opaca, reflexiva y dinámica, es de agua y de fuego. Oscila vez a vez entre una madre asexuada con un aspecto serio y una seductora fatal completamente vestida de rojo.

El Agua es un elemento predominante: el film de Siegel y McGehee tiene como marco el Lago Tahoe. Filmado al despuntar el día, su superficie lisa y fría se espeja. Filmado de noche, los reflejos azulados de sus aguas ondulan sobre los cuerpos y los rostros. Símbolo de la simbiosis entre hombre y naturaleza, ofrece a los cadáveres de Reese una magnífica sepultura acuática: rocas perfectamente pulidas por la erosión emergen de las profundidades como piedras funerarias apoyadas unas contra otras. El Fuego presente de igual modo. Es sobre todo la aparición del sol más allá de las montañas y la iluminación súbita del paisaje, de la extensión de agua y de Margaret. Es el fuego de la acción que anima el relato y sus personajes, hasta su autoconsunción, su resolución.

Algunas lágrimas imposibles de retener y una chispa amorosa dolorosamente ahogada. De este modo se cierra este paréntesis, episodio de la vida de una mujer desesperadamente aislada en el seno de una familia indiferente compuesta de un marido ausente, de un hijo que no quiere saber, de un suegro que finge no comprender.

CRONICA DE NEW YORK

París, 28 de oct (ALP) – De viaje por el Noreste de los Estados Unidos durante la segunda semana de octubre, por asuntos personales, quedé impresionada por los efectos del 11 de septiembre sobre el pueblo americano.

En el aeropuerto Roissy-Charles De Gaulle, el 11 de septiembre, en el momento esperado del anuncio de embarque de mi vuelo hacia Washington, Dallas, estoy hablando por teléfono. Mientras escucho a mi interlocutor, con una oreja escucho los altoparlantes. El anuncio, en francés no tiene nada de habitual. Estoy segura de haber entendido mal. "El gobierno americano suspendió todos los vuelos hacia los Estados Unidos". Espero la traducción en inglés. Es peor. Estoy segura de haber comprendido bien, pero es inasimilable. En el mostrador, darán informaciones. Los pasajeros se precipitan sobre el personal. Las reacciones son variadas: "¿Es una bomba nuclear?", pregunta plácidamente una señora., "¿Piensa usted que podremos despegar dentro de dos horas?", interroga un hombre. Frente a lo cual me permito un: "¡Usted está soñando señor!". Hago que me cambien el boleto y angustiada, dejo el aeropuerto lo más rápido posible para ir con aquellos a los que amo.

Roissy-Charles De Gaulle, 5 de octubre: los mismos empleados en los mismos lugares hacen el mismo trabajo, esto tiene algo de tranquilizador. Al llegar a Dallas, estoy atenta a los cambios producidos por este encuentro con lo real. Hay ya uno personal: acepté el ofrecimiento de un miembro de mi familia de realizar un viaje de tres horas en auto para venir a buscarme, evitando de este modo tomar un vuelo interno.

"I pledge allegiance to the flag

En todas partes pende, se mueve, se agita la bandera americana. Más que nunca está presente: de gran tamaño en los edificios, de tamaño variable en las casas y ventanas de los departamentos, como pequeño banderín que se agita en las antenas de los coches, discretamente en los parabrisas traseros, impresos en las remeras y gorras. Se vende en los kioscos de americanos de todas las etnias, en todos los rincones de Manhattan, desde el Mid-Town hasta el Ground Zero. Estas banderas tienen algo de triste y de orgulloso: banderas como esparadrapos, uno para cada americano herido.

of the United States of America

En las calles de Manhattan-la-feroz, ciudad aplastante e inhumana, la gente tiene una cortesía, una confianza inhabitual y espontánea, marcada de autenticidad. Los policías de la ciudad son pacientes con la multitud que afluye alrededor del sitio. Las mujeres caminan en la calle sin aferrarse a su cartera. La gente deja pasar, no se empuja más. Parecen ligados, unidos, por un dolor compartido.

and to the country for which it stands

Un país, "country", no está forzosamente dotado del atributo "entidad política", presente en la aceptación francesa (post-revolucionaria) de una nación; uno es un territorio, determinado por su geografía, su pueblo; el otro depende de las leyes que lo constituyen. Para los americanos, el 11 de septiembre no tenía nada de un acto simbólico (que el ataque contra el Pentágono habría alcanzado a constituir). Los americanos sufren de una herida hecha a su país.

¿Hablan estos americanos del 11 de septiembre? Por supuesto, se teoriza en la radio, en la televisión casi sin cesar. Pero la gente, ¿entrega ella su 11 de septiembre? Sí, pero con el mismo pudor, la misma reserva con la que se habla de la enfermedad grave de un ser querido a alguien desconocido. Se lo dice apenas, pues este real es íntimo: un tema que debe tomarse con mucha delicadeza. El periodista que llamó a las Torres "los pulmones de América", me parece más cerca de la realidad del pueblo americano, pero prefiero más "las tetas de América". Fuente de su descuido, su optimismo, de la paradoja de su generosidad y de su egoísmo, el mercado de la bolsa, Mother Wall Street, fue alcanzado y con ello sus hijos.

one nation,

En Ground Zero, hay cinco pisos de escombros que se asemejan a una enorme escultura comprimida de Arman. Pero por encima, hay un agujero en el cielo. Este agujero tiene un valor simbólico para el país. Es el del objeto. Pero mientras los historiadores debaten aún para determinar si sí o no los estados Unidos son una nación, si la noción misma de nación conserva su pertinencia funcional frente a la mundialización, ¿América sabrá captar este agujero para simbolizar su nación?

under God, indivisible,

Pero las cosas no se van arreglando. Las invocaciones a ese dios, supuesto biendecir América, están también muy presentes. ¿Cuál será la amplitud de los efectos en un país, el único que conozco, que llega a imprimir "Le damos crédito a Dios" en sus bonos, que hace cantar "God bless America" en la apertura de la bolsa.? Tengo deseos de decir que este país no ha simbolizado jamás su relación al dinero. Franklin Delano Roosevelt pedía la creación de los derechos del hombre económicos en 1937. No ha habido (aún) una continuación de esta propuesta. Sería quizá, una manera de anudar este país como nación: la ley en lugar de los caprichos económicos.

Por el momento y por estas razones, a los ojos de un Bin Laden, los Estados Unidos ocupan este lugar provocador del pequeño prendido del seno del que habla san Agustín. Por la vía del terrorismo, ¿Bin Laden, no habrá logrado plantear los términos necesarios de una guerra "santa", leamos "loca", contra su hermano de leche, en que cada uno está interpelado por un pequeño otro "terrorista", la guerra de Allah vs. dallah" ("dollar" pronunciado con el acento neoyorquino), conducida por y contra pueblos desprovistos de la política de las naciones, en el momento en que la noción de nación esta cuestionada por los efectos de la mundialización?

with liberty and justice for all"

En el taxi, veo el flujo de peatones el mediodía subir hacia el Mid-Town. La mirada de cada uno de los que pasan se posa, kiosco tras kiosco, sobre esas banderas. ¿En qué piensan? ¿Qué sé yo? Por mi parte, pienso en ese juramento de fidelidad, repetido día tras día, a lo largo de toda mi infancia.

CHRISTIAN JAMBET SUR LE JIHAD

París, 15 de nov (ALP) – Christian Jambet, profesor de filosofía en el Liceo J. Ferry y encargado de conferencia en la EPHE en ciencias religiosas, dio el 18 de octubre una conferencia sobre "El Islam y la Jihad". Este es un compendio de las tesis desarrolladas por el conferencista, redactadas por Anaelle Lebovits.

La ALP es la única responsable de los errores eventuales que hubieran podido deslizarse en este despacho.

¿El Corán prescribe la Jihad tal como Bin Laden la ha emprendido? Antes de responder a esta pregunta debemos volver al Libro mismo.

El Corán tiene en efecto, valor de referencia para todos los musulmanes. Sin embargo este libro reconoce a todos los libros revelados como la fuente de lo verdadero. Ciertamente, los musulmanes no aceptan la Biblia tal como está redactada y es leída por los judíos y los cristianos, sospechosos de haber falsificado los Libros que le fueron revelados. No deja por ello de ser Moisés el profeta más citado del Corán, es decir que todo buen musulmán debe tener presente en su mente que judíos y cristianos están dotados de una religión revelada.

Para los musulmanes, la Revelación tiene de este modo una historia que comienza con Adán y termina con Mahoma. Esta historia está orientada y conduce a un término (sura 42, ayat 51), lo que explica la relación permanente del Islam con los libros anteriores, el texto coránico se vuelve el punto de partida y de llegada de esta historia.

Por otra parte, el Corán es manifestación de la palabra divina, la de Dios Oculto. Los musulmanes solo podrían afirmar de Dios, una cosa: "No hay mas divinidad que Dios"(S.112, A.1), dicho de otro modo, Dios es uno.

Como libro, el Corán tiene por lo tanto, una letra, pero siendo la expresión de la palabra infinita de Dios, tiene sobretodo un sentido oculto que corresponde a la realidad suprasensible de su enunciador. Por lo tanto llama a la hermenéutica. Notemos con respecto a ello que no hay ortodoxia musulmana. El único punto sobre el cual todos los musulmanes acuerdan es que ninguna lectura podría ser neutral. Este principio fundamental a todas las religiones llamadas del Libro, es por lo tanto rechazada y negada por los integristas Sunnitas Wahhabitas, de los cuales Bin Laden se hizo el caballero andante. Rechazando todo principio de exégesis, rechazan toda lectura coránica. Haciéndolo fijan el texto en una "letra" que ya no puede descifrarse, pero que vale como ley universal.

La Escuela Wahhabita, lo hemos visto, preconiza la rarefacción del discurso y suspende el derecho a la inteligencia. ¿Pero el llamado a la Jihad es o no un llamado al odio y a la destrucción del Otro?

Según la letra, no hay ningún mandamiento que indique de manera obvia lo que es obligatorio con respecto a la Jihad y lo que no lo es. La sura 42 (A. 36-39) enuncia sin embargo los mandamientos mayores (que permiten a los creyentes el acceso al Paraíso), en los cuales no se encuentra el llamado a la Jihad. Pero este se encuentra presente a título de obligación legal (S.9, A. 29), y se enuncia en estos términos: "Combate a aquellos que no creen en Dios hasta el último día". Pero, ¿en qué sentido debe entenderse esta exhortación? La raíz del término Jihad significa "hacer esfuerzo contra, aplicarse a". Sin embargo, el Corán enuncia por otra parte esto: "Aquel que habrá hecho el esfuerzo no lo habrá hecho mas que para sí mismo". De este modo podemos comprender que este combate designa bien una lucha contra la incredulidad que permite sustraerse de la irrealidad que amenaza a cada uno. La Jihad puede entenderse entonces como "combate" contra sí, y el combate histórico se vuelve entonces menor con respecto al esfuerzo para perseverar en su ser-musulmán que prescribe el Corán. Por otra parte, es en la medida en que el "combate" contra sí se lleva a cabo –y jamás está completamente ganado – que el combate contra el otro está justificado.

En los Wahhabitas, este sentido moral de la Jihad ha desaparecido, solo guarda de él el sentido belicoso. Esta obediencia a la letra, es insuficiente para los Shiitas, mientras que constituye para los Sunnitas el grado más bajo de la fe, el grado más alto equivale a la realidad efectiva.

Por otra parte, La Jihad, cualquiera sea la manera en que se entienda, supone la presencia de un maestro designado por la autoridad legítima, es decir por el sucesor del último profeta. Sin embargo, para los Shiitas diodecimanos, no podría darse curso a la Jihad porque no tiene más Imán, y en lo que concierne a los Sunnitas, ocurre lo mismo pues ya no hay Califa. La única autoridad legítima que podría hoy llamar a la Jihad belicosa es el Agha Khan, el jefe espiritual de los Ismaelianos; pero él renunció a la Charria. Así, desde el siglo XIII, la Jihad fue suspendida y las guerras musulmanas son guerras entre pueblos, que no pueden arrogarse el título de Jihad. Desde entonces, es manifiesto que los Wahhabitas y Bin Laden se arrogan un derecho que no tienen. El uso del término Jihad, desprendido de toda referencia a la autoridad legítima, supone en ellos la tesis: todo musulmán no se autoriza más que de sí mismo, debe ser mujahid, un actor de la Jihad. Pero, no se autoriza más que de sí mismo porque sí mismo no es nada si no es Dios. En definitiva, no se autoriza más que de Dios.

PSICOANÁLISIS ACTUAL

París, 2 de nov (ALP)- Seminario de Jean-Jacques Moscovitz, el segundo miércoles del mes. Salle des Bibliothèque, 4 place Saint Germain, 75006 Paris, "Femenino masculino. Violencias Espejo Filiaciones Historia": se tratará de un acercamiento actual de lo sexual en el sentido psicoanalítico, a partir de textos de Freud, Lacan, textos y palabras de algunos de nosotros y de algunos otros. Co-discutidores: Nabile Fares, Michele Dolin, Tierry Perles.

Traducción: Silvia Baudini

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